En plena Avenida 18 de Julio existe una imagen que miles de montevideanos han visto alguna vez, aunque no todos conocen la historia que se esconde detrás de ella. Cuatro grandes figuras del cine aparecen con aureolas, como si fueran santos observando la ciudad desde las alturas. Sin embargo, la obra no es solamente un homenaje a varios directores famosos. También contiene una crítica, una cuota de humor y una referencia directa a la transformación que vivieron los antiguos cines del Centro de Montevideo.
Se trata del popular Mural de los Santos del Cine, pintado sobre la fachada de la antigua sala Cinemateca 18. Con el paso de los años, esta obra dejó de ser una simple campaña artística para convertirse en parte del paisaje cultural de la capital uruguaya.
Si te gustó este post, conoce a las 10 mujeres uruguayas más importantes de nuestra historia.
¿Dónde se encuentra el Mural de los Santos del Cine?
El mural está ubicado sobre la Avenida 18 de Julio, entre las calles Yaguarón y Yi, en la fachada del edificio donde funcionó Cinemateca 18.
Durante décadas, esta zona fue uno de los principales puntos de encuentro para los amantes del cine en Montevideo. Allí se proyectaban películas que muchas veces no llegaban a las grandes cadenas comerciales, incluyendo clásicos, producciones independientes, documentales y obras de distintas partes del mundo.
La antigua sala también tuvo un fuerte vínculo con el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, uno de los eventos culturales más importantes organizados por Cinemateca Uruguaya.
Aunque Cinemateca 18 ya no funciona en ese lugar, el mural continúa recordando la época en la que la Avenida 18 de Julio estaba llena de marquesinas, carteles y espectadores esperando para entrar a una función.
¿Cuándo y por qué se creó este mural?
El Mural de los Santos del Cine fue realizado en 2017 como parte de la campaña de promoción del 35.º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.
La obra fue pintada por el Colectivo Licuado, integrado por los artistas uruguayos Florencia Durán y Camilo Núñez. La campaña fue desarrollada junto a la agencia Larsen y utilizó como lema la frase “Festival empieza con fe”.
Para completar la pintura fueron necesarios varios días de trabajo y decenas de litros de pintura. El gran tamaño de la fachada permitió crear retratos visibles desde distintos puntos de la avenida.
La idea central era presentar al cine como una especie de religión y a sus grandes directores como santos venerados por los espectadores. Esta comparación resultaba divertida, pero también estaba relacionada con un cambio urbano muy concreto que se había producido en Montevideo.
El curioso mensaje detrás del “templo del cine”
Durante buena parte del siglo XX, la Avenida 18 de Julio tuvo numerosas salas cinematográficas. Ir al cine en el Centro era una actividad cotidiana para muchas familias, parejas y grupos de amigos.
Con el paso del tiempo, varias de estas salas cerraron. Algunas fueron transformadas en comercios, estacionamientos u otros espacios, mientras que diferentes antiguos cines comenzaron a ser utilizados como templos por congregaciones religiosas.
Cinemateca 18 era una de las últimas salas tradicionales que continuaban funcionando sobre la principal avenida de Montevideo. Por eso, la campaña decidió invertir simbólicamente el proceso: en lugar de convertir un cine en una iglesia, transformó la fachada del cine en un templo dedicado al séptimo arte.
De esta manera, el mural no se limitó a decorar un edificio. También habló sobre la memoria urbana, el cierre de las salas tradicionales y los cambios que experimentó el Centro de la ciudad.
¿Quiénes son los cuatro santos del mural?
Los protagonistas fueron elegidos para representar diferentes tradiciones cinematográficas. De izquierda a derecha aparecen Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel. Cada uno sostiene un objeto relacionado con su trabajo o con una de sus obras más reconocidas.
Federico Fellini
El primero es Federico Fellini, uno de los directores más importantes del cine italiano. Aparece sosteniendo un megáfono, objeto que representa de manera sencilla el trabajo de quien dirige una película.
Fellini fue conocido por crear historias donde la realidad, los sueños, los recuerdos y la fantasía se mezclaban constantemente. Películas como La dolce vita, 8½ y Amarcord ayudaron a convertirlo en una de las figuras esenciales de la historia del cine.
Su presencia en el mural representa a la cinematografía italiana.
Alfred Hitchcock
A su lado aparece Alfred Hitchcock, vestido con traje y acompañado por un cuervo posado sobre su brazo.
La referencia más evidente es Los pájaros, una de sus películas más famosas, en la que una localidad comienza a sufrir ataques inexplicables de aves. Hitchcock fue uno de los grandes maestros del suspenso y tuvo una habilidad especial para generar tensión mediante la cámara, el montaje y el sonido.
Aunque nació en Reino Unido, desarrolló una parte fundamental de su carrera en Estados Unidos. Dentro del mural fue elegido como representante de la cinematografía estadounidense.
Luis Buñuel
El tercer retrato corresponde al director español Luis Buñuel, quien aparece sosteniendo una navaja de afeitar.
Este objeto recuerda la impactante escena inicial de Un perro andaluz, cortometraje surrealista realizado junto a Salvador Dalí y estrenado en 1929. En una de las secuencias más recordadas de la historia del cine, una navaja se acerca al ojo de una mujer.
Buñuel fue una figura clave del surrealismo y desarrolló su carrera en España, México y Francia. Sus películas cuestionaron la religión, la moral, las diferencias sociales y las costumbres de la burguesía.
Lucrecia Martel
La cuarta figura es la cineasta argentina Lucrecia Martel, retratada con una cámara fotográfica.
Martel es conocida por películas como La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama. Su obra se caracteriza por el cuidado del sonido, los silencios, las relaciones familiares y los pequeños detalles que revelan tensiones sociales.
Al momento de realizarse el mural era la única persona viva entre los cuatro cineastas homenajeados. También es la única mujer de la composición y la representante del cine latinoamericano. La selección buscó presentar cuatro grandes tradiciones: la italiana, la estadounidense, la española y la latinoamericana.
Una obra que sobrevivió a la campaña publicitaria
Muchas campañas culturales desaparecen cuando termina el evento que las originó. Los carteles se retiran, los anuncios dejan de circular y las decoraciones son reemplazadas por otras.
Con el Mural de los Santos del Cine ocurrió algo diferente.
Aunque nació para promocionar un festival realizado en 2017, la pintura permaneció en la fachada. Poco a poco se transformó en una referencia visual del Centro y en uno de los murales más reconocibles de la Avenida 18 de Julio.
Para muchas personas, la imagen representa el vínculo histórico entre Montevideo y el cine. Para otras, funciona como un recuerdo de Cinemateca 18 y de las antiguas salas que dieron vida nocturna y cultural a la avenida.
Su permanencia demuestra que una obra creada con un objetivo temporal puede adquirir un significado mucho más profundo cuando la comunidad la incorpora a su identidad.
¿Por qué fue declarado de interés departamental?
Debido a su valor artístico, cultural y urbano, el mural fue declarado de interés departamental por la Intendencia de Montevideo.
El reconocimiento busca destacar la importancia que la obra adquirió dentro de la identidad del Centro y su relación con la historia de Cinemateca Uruguaya. La decisión también cobró relevancia ante la posibilidad de que futuras intervenciones en el edificio pudieran afectar la pintura.
Una declaración de este tipo no convierte automáticamente al mural en una obra imposible de modificar, pero deja constancia oficial de su importancia y fortalece los argumentos para promover su conservación.
Un símbolo de la memoria cultural de Montevideo
El Mural de los Santos del Cine reúne arte urbano, cine, publicidad, historia y crítica social en una sola fachada.
Sus cuatro directores con aureolas pueden parecer, a primera vista, una imagen divertida. Sin embargo, detrás de ellos se encuentra la historia de una avenida que alguna vez estuvo repleta de cines y que fue cambiando junto con las costumbres de los montevideanos.
La obra recuerda que los edificios no son solamente paredes. También guardan encuentros, películas, emociones y momentos compartidos por generaciones enteras.
Hoy, quienes caminan por 18 de Julio pueden detenerse frente al mural y reconocer a Fellini, Hitchcock, Buñuel y Martel. Pero también pueden ver algo más: la memoria de una ciudad que continúa defendiendo sus espacios culturales, incluso cuando las salas apagan sus proyectores.

0 comments:
Publicar un comentario