El gol de Enzo Fernández frente a Inglaterra duró apenas unos segundos, pero su celebración resumió más de 25 años de historia del fútbol argentino. Después de marcar el empate en una semifinal que parecía escaparse, el mediocampista corrió hacia un costado, levantó los brazos y colocó sus manos detrás de las orejas.
No necesitó explicar demasiado. Los argentinos reconocieron el gesto inmediatamente: era el Topo Gigio.
Sin embargo, detrás de esa imagen hay mucho más que una simple imitación. La historia comienza con un pequeño ratón de la televisión italiana, continúa con Juan Román Riquelme en una Bombonera repleta, reaparece con Lionel Messi durante el Mundial de Catar y llega hasta Enzo Fernández en una noche inolvidable frente a Inglaterra.
El gol de Enzo Fernández que inició la remontada argentina
Argentina perdía 1-0 y el reloj ya marcaba los últimos minutos de la semifinal del Mundial 2026. Inglaterra había conseguido la ventaja durante el segundo tiempo y defendía cada vez más cerca de su área.
A los 85 minutos, Enzo Fernández recibió la pelota en la zona central y sacó un potente derechazo desde fuera del área. El remate superó al arquero Jordan Pickford y se convirtió en el empate que la Selección necesitaba para volver al partido.
La historia todavía guardaba otra emoción. A los 92 minutos, Lautaro Martínez marcó de cabeza el 2-1 definitivo y clasificó a Argentina para la final.
Pero antes de que llegara el gol de Lautaro, Enzo ya había dejado una de las postales más fuertes del encuentro. Apenas convirtió el empate, se llevó las manos a las orejas y miró hacia las tribunas. En ese momento, un viejo símbolo del fútbol argentino volvió a cobrar vida.
¿Qué es el Topo Gigio?
El Topo Gigio es un personaje infantil creado por la artista italiana Maria Perego a finales de la década de 1950. Se trata de un pequeño ratón de voz dulce, cara redonda y enormes orejas que alcanzó una gran popularidad en la televisión de Italia y posteriormente en numerosos países.
En Argentina fue conocido por varias generaciones. Durante muchos años, su imagen estuvo relacionada con la ternura, el humor y los programas infantiles. Nadie podía imaginar que aquel personaje terminaría formando parte del lenguaje del fútbol.
La relación nació por una característica muy sencilla: sus grandes orejas. Para imitarlo, basta con colocar las manos abiertas a ambos lados de la cabeza. Pero cuando ese movimiento llegó a una cancha de fútbol, dejó de ser solamente un gesto infantil.
Riquelme convirtió el gesto en un símbolo de rebeldía
El 8 de abril de 2001, Boca Juniors recibió a River Plate en La Bombonera. El equipo local ganó el Superclásico por 3-0 y Juan Román Riquelme fue una de las figuras de la tarde.
Después de convertir un penal, Román no se limitó a celebrar con sus compañeros. Caminó mirando hacia el palco presidencial, donde se encontraba Mauricio Macri, entonces presidente de Boca, y colocó las manos junto a sus orejas.
La imagen quedó grabada en la memoria de los hinchas.
Riquelme atravesaba un conflicto con la dirigencia relacionado con su contrato y su futuro profesional. Por eso, aunque el futbolista explicó públicamente que había imitado al personaje que le gustaba a su hija, el gesto fue entendido como un mensaje hacia quienes dirigían el club.
Era como si dijera: “Ahora quiero escucharlos”.
Aquel festejo terminó de transformar al Topo Gigio. Ya no era únicamente un ratón de la televisión. Desde ese momento pasó a representar una respuesta frente a las críticas, una exigencia de reconocimiento y una manera silenciosa de enfrentar al poder. La historia de aquella tarde y del conflicto de Riquelme con la dirigencia fue recordada al cumplirse 25 años del Topo Gigio en La Bombonera.
Lionel Messi recuperó el Topo Gigio en Catar 2022
Más de dos décadas después, Lionel Messi volvió a colocar el gesto en el centro de la escena mundial.
Ocurrió el 9 de diciembre de 2022, durante el intenso partido entre Argentina y Países Bajos por los cuartos de final del Mundial de Catar. Messi convirtió de penal el 2-0 parcial y, en lugar de correr solamente hacia sus compañeros, se detuvo frente al banco neerlandés y levantó las manos junto a sus orejas.
El destinatario era Louis van Gaal.
La previa había estado marcada por diferentes declaraciones del entrenador neerlandés sobre Messi y el funcionamiento de la Selección argentina. El capitán consideró que aquellas palabras habían sido una falta de respeto y respondió dentro de la cancha.
También existía una conexión especial con Riquelme. Van Gaal había dirigido al futbolista argentino durante su etapa en Barcelona, donde ambos mantuvieron una relación complicada. El Topo Gigio de Messi fue interpretado, por lo tanto, como una respuesta personal y también como un homenaje a Román.
La celebración volvió a recorrer el mundo y demostró que el gesto conservaba toda su fuerza. Ya no pertenecía únicamente a la historia de Boca: también se había convertido en parte de la memoria de la Selección argentina.
¿Para quién fue el Topo Gigio de Enzo Fernández?
En un primer momento aparecieron numerosas interpretaciones. Algunos pensaron que Enzo Fernández había respondido a las críticas recibidas por su rendimiento en partidos anteriores. Otros creyeron que el gesto estaba dirigido al público inglés o a quienes dudaban de las posibilidades de Argentina.
El propio jugador aportó después una aclaración importante. Enzo reconoció que se había hablado mucho sobre la Selección, pero explicó que su festejo no estaba dedicado a una persona en particular.
Esto no elimina el significado del gesto. Al contrario, lo vuelve más amplio. Su Topo Gigio puede entenderse como una respuesta general al ruido que rodeaba al equipo: las críticas, las dudas y las palabras pronunciadas antes de jugar.
En el fútbol argentino, llevarse las manos a las orejas ya tiene un mensaje propio. No hace falta señalar a alguien ni pronunciar una frase. El gesto pregunta quién seguirá hablando después de lo ocurrido dentro de la cancha.
Hasta el verdadero Topo Gigio reaccionó al festejo
La celebración tuvo tanta repercusión que llegó hasta Italia. La cuenta oficial del Topo Gigio compartió una imagen del mediocampista argentino y recordó inmediatamente a Riquelme.
El personaje apareció sosteniendo una pantalla con la foto de Enzo y bromeó sobre el parecido del festejo con sus famosas orejas. Además, felicitó a Argentina por la victoria y le deseó suerte para la final, como puede verse en la publicación dedicada al gol de Enzo Fernández.
Fue una curiosa vuelta completa: un personaje italiano inspiró a Riquelme, Riquelme convirtió la imitación en un símbolo futbolero, Messi la llevó a un Mundial y Enzo Fernández consiguió que el propio Topo Gigio volviera a hablar de Argentina.
Un gesto que ya forma parte de la cultura argentina
El fútbol argentino siempre encontró maneras de comunicarse sin palabras. Una mirada, una camiseta levantada o una celebración pueden transmitir tanto como una declaración frente a las cámaras.
El Topo Gigio pertenece a ese lenguaje. En Riquelme fue rebeldía frente a la dirigencia. En Messi fue una respuesta ante Van Gaal. En Enzo Fernández apareció como una contestación al ruido y a las dudas que rodeaban a la Selección.
Tres jugadores, tres épocas y una misma imagen.
Por eso el festejo de Enzo no fue simplemente una pose para las fotografías. Fue la continuación de una tradición que cualquier aficionado argentino puede reconocer. Una forma silenciosa de responder después de un gol decisivo:
“Hablaron antes. Ahora quiero escucharlos”.




